La mayoría de personas no se mueven de sus confortables casas, con sus ordenadas vidas, para ir a buscar algo que les llevará hasta la perdición y menos si está en el más profundo infierno que conocerán jamás, pensé. Entonces descubrí por qué no había recibido a nadie en mi vida cuando estaba todo mal. No siempre fue así. Antes todo era un hermoso día de verano, en la playa, rodeada de carcajadas que se podrían escuchar hasta en el otro hemisferio. Vivía rodeada de alegría que no comprendía muy bien de donde provenía y solo la disfrutaba. Era un niña que solo se dedicaba a jugar y a escuchar a la vida en su precioso y embriagador recital. Me dijeron algo como “se está convirtiendo en toda una mujer, está creciendo.” No sabía bien cómo reaccionar a eso pero decidí responder con una sonrisa y pensé que hacía lo correcto porque la otra persona también hizo el mismo gesto. Respiré tranquila. Al cabo de un tiempo no sonaba más música. Mis oídos conocieron entonces el silencio y cuan so...
Las personas se marchan y solo quedan palabras acompañadas de recuerdos. Recuerdas una sonrisa, un movimiento de pelo, un aroma. Tú mente, ¿ves que maravillosa y egoísta puede ser? Te recuerda personas que ya no están y tú solo quieres olvidar. Eh, mente, solo olvida. No quiero seguir sufriendo. Tal vez sea hora de continuar pero es imposible con tantos recuerdos. Quieres empezar de nuevo aunque tu pasado vaya contigo a todas partes y ¿sabes por qué? Por tus recuerdos. Si no fuera por ellos, ¿seríamos todos felices? Podríamos empezar a construir la vida que queremos aunque vuelvan los altibajos pues eso es algo que siempre habrá en esta vida y por más que quieras cambiarlo es imposible. Nunca seremos del todo felices. Si alguna vez piensas que lo eres, no es cierto. Tú querrás en ese momento más. Los humanos con nuestro intelecto no paramos de pedir buscado eso llamado “felicidad" pero siempre es más rápido encontrar tristeza, ¿verdad?
Hoy me he encontrado imaginándote a mi lado, descansando de costado mientras pasas un brazo por el hueco que deja mi cuello y a la almohada, acariciándome las mejillas con las yemas de los dedos del brazo que tienes libre. Ladeando una sonrisa que refleja la ternura que guardas por mí, sin problemas, sin complicaciones. Mirándome como si ese mismo instante fuera el único que realmente vale la pena a la vez que te devuelvo la mirada llena de amor y paz, pasando mis dedos por la parte lateral de tu torso, sin olvidar posar una de mis piernas por encima de las tuyas. He imaginado que disfrutamos de esa cama de matrimonio con almohadas de pluma, del tacto de las sábanas de seda con la que nos arropamos para mantener el calor entre nosotros, juntos. El sonido de las brasas de la chimenea crepitando a lo lejos, recordándonos que nadie más existe excepto nosotros en esa habitación decorada con flores y antigüedades. Incluso escuchamos el sonido de las aves que se posan en los árboles de ...
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